La duración de los procesos de psicoterapia

Es habitual que quienes deciden iniciar procesos de psicoterapia, se pregunten por la duración de tales procesos. Y en coherencias con los tiempos de inmediatismos imperantes, en general, se llega a la consulta con la esperanza de deshacerse rápidamente de aquello que incomoda o hace sufrir, encontrar si mucho tramite respuesta a interrogantes e inquietudes: ¿cómo dejo de sentir este malestar?, ¿cómo supero mis miedos?, ¿cómo controlo mis angustias?, mi ira, ¿por qué soy inseguro?, ¿por qué no encuentro satisfacción?, etc.  se espera una solución rápida, una respuesta certera.

Pero así, como no existe el fármaco que nos libre de los problemas, no es posible modificar las condiciones que producen, y sostienen los malestares psíquicos, mediante un simple trámite de consultar y esperar repuestas clarificadoras. Será necesario implicarse en un esfuerzo que demandará algún tiempo. Tiempo, que no puede determinarse previamente, pues no existen esquemas pre-establecidos, que den cuenta de las particulares circunstancias que a cada quien causan sus malestares.

El tiempo de la psicoterapia depende de cada caso

Si bien, el tipo de conflicto –psíquico– que están en el origen de los malestares del sujeto, y su particular modo de padecerlo, ofrecerán mayor o menor grado de dificultad para alcanzar su comprensión, la duración de los procesos de psicoterapia, dependerá de la forma en que cada paciente se implique en esa búsqueda de comprensión.

En cuanto más despliegue su decir libre y sin censuras, en cuanto más se atreva a nombrar su sentires, recuerdos y dolores, más pronto su proceso de psicoterapia avanzara en descubrir las pistas que lo guiaran a ese saber desconocido que su padecer esconde.  El desciframiento de los significados de su sufrimiento, posibilitan la superación malestares, y un vivir diferente con menos ataduras, más de acuerdo a sus deseos.

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